La venta de una vivienda arrendada genera mucha incertidumbre. Sin embargo, la ley protege al inquilino para que no se quede en la calle de un día para otro.
La obligación de respetar el contrato vigente
La regla general de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) es clara: el comprador de una vivienda alquilada debe respetar el contrato de arrendamiento en las mismas condiciones hasta que este finalice.
- Duración mínima legal: Si tu contrato tiene menos de 5 años (o 7 si el casero era empresa), el nuevo dueño está obligado a mantenerte como inquilino hasta cumplir ese plazo.
- Mantenimiento del precio: La venta del piso no justifica una subida de la renta mensual.
Derechos de tanteo y retracto
Como inquilino, tienes preferencia para comprar la vivienda si el propietario decide venderla:
- Derecho de tanteo: El casero debe ofrecerte la compra del piso antes de venderlo a un tercero, indicando el precio y las condiciones.
- Derecho de retracto: Si el casero vende la casa a otra persona sin avisarte o por un precio inferior al anunciado, puedes adquirirla tú anulando esa venta previa.